IRENE FERNÁNDEZ CASTELLANO. 2. BATX. B1
Todas las sociedades funcionan con grandes dosis de conformismo y con pequeñas dosis de inconformismo. Según los sociólogos ambas actitudes son necesarias: la primera para reproducir y cohesionar la sociedad, la segunda para introducir novedades que quizás luego se queda. Ambas actitudes tienen sus ventajas e inconvenientes en cierta forma. En esta disertación voy a plantearme sólo el primero de los mecanismo sociales: el conformismo.
Podemos definirlo como la adaptación del individuo a un grupo social, por el cambio de sus propios puntos de vista, por las presiones reales o imaginadas que él cree que vienen de la mayoría. Por un lado, el conformismo es una actitud ante la vida, que, si se elige reflexionando puede generarnos mucha satisfacción, ya que nos permite aceptar y disfrutar de lo que ocurre en nuestro día a día, al tiempo que evita que vivamos en el constante lamento de aquello que no podemos cambiar. Es decir, nos conformamos al marco de referencia, puesto que intentar ir a la contra puede generar estrés. Pero, por otro lado, el conformismo, tiene el riesgo de ser una limitación en nuestras vidas, ya que al acomodarnos y resignarnos, no intentamos cambiar aquello con lo que no estamos a gusto.
Hay muchas maneras de conformarse. Por ejemplo, habría que distinguir el “Cómo Soy” del "Cómo me comporto", pero muchas veces lo confundimos o la gente lo confunde. Es decir, que me conforme con frecuencia no quiere decir que sea conformista, simplemente es una actitud que escojo con frecuencia. Si bien, si llega a ser mi actitud más frecuente, es conveniente que también analice como me siento cuando así actúo.







