Por Adrián Calero Martínez. 1º. Batx. N
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| Se comienza a buscar refugio en tribus afines a nosotros o a buscar agradables cobijos en oscuras cavernas. Será cosa de uno de nuestros instintos más básicos, lo de agruparnos para no estar solos |
En muchas ocasiones, y en
muchas épocas a lo largo de la historia, las cuestiones sobre el ser humano ( cuando nos preguntándo ¿qué somos?) se han ido sucediendo unas tras
otras sin que el tema haya sido solventado de una manera única, unilateralmente
hablando.
En nuestra tradición, los
griegos aportaron un planteamiento
mitológico indómito: una diosa danzando en los mares que sentía en su piel
sagrada el pesar de la soledad, relatos de pasión y lujuria (para que cobraran
sentido los argumentos de la creación misma de los hombres), la ofidia figura siempre
presente, como la contrapartida a la abnegada divinidad, y con el afán de que
todo quede jerarquizado bajo su poder; la desaparición de los Dioses para dar
paso a los humanos etc…

