Por Pablo Sancho
Sinisterra. 2º Batx. CF
SELECCIONADA CONCURSO INTERCENTROS
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| Un tigre de circo permanece en su jaula encerrado, mi ser también lo defino como esto, como un tigre enjaulado |
Comprendí esas palabras. Palabras que
encajaban unas con otras como la tuerca y el tornillo. Aquellas palabras
definían una existencia para mí, exclusivamente para mí a partir de mi propio
pensamiento. ¿Puedo definirme con seguridad como algo únicamente pensante?
Aquello eran juegos de lógica y no dejaban
de ser juegos… ¿Cuántas veces ha dejado de tener, la razón, la eficacia que
ella misma requiere a la hora de interpretar la parte más simbólica, enigmática
y humana de nosotros mismos? Simplemente, esta razón carece de respuestas
frente a estas cosas… ¿Puede la razón explicar qué clase de necesidades tienen
dos amantes de permanecer juntos? ¿Puede la razón explicar con conceptos y
relaciones, el porqué un poeta se dedica a escribir poesía? ¡Que intente la
razón sincronizar el pasado de una persona con sus lágrimas de hoy, de la
manera más precisa de la que debería ser capaz! Si no necesitáramos querer y
ser queridos, si los poetas no necesitaran escribir y si nuestra tristeza no
causara lágrimas… ¿Qué sería de nosotros?
Se han necesitado
siglos para hacer que la raza humana cambie ligeramente de mentalidad y la
prueba de ello está en la evolución de nuestra cultura a lo largo de la
historia; y en su momento le brindaron todo el mérito al racionalismo debido a
su revolucionaria visión del mundo, con nuevas necesidades de lo que se
denominaba el hombre racional y ello ligado a la voluntad de querer conocer las
cosas tal cual son. El filósofo más representativo y además, el precursor de la
corriente misma; Descartes, nos presenta un nuevo método camuflado en un libro
de lenguaje medido a prueba de toda clase de censura medieval, pero que tras su
interpretación se distingue cuál es su propósito y como lo lleva a cabo. Según
su método, el primer precepto es que mi existencia solo es demostrable por mi
pensamiento, ya que mi capacidad de duda me permite salvarme de toda clase de
manipulación; aun así el pensamiento es solo una consecuencia de un órgano
físico, nada que me pueda identificar por sí mismo; por lo tanto afirmar que yo
existo tan solo porque pienso es como decir que las gallinas vuelan solo porque
tienen alas.
De ningún modo
acepto que mi ser sea tan solo algo que procesa información y que podría estar
perfectamente programado, incluso mi capacidad de duda. (¿Acaso los animales no
dudan y temen? Un biólogo afirma que eso lo llevan en los genes, y ¿quién se
atreve a decirme que existe algo mejor programado que el código genético?).
Debido a la gran cantidad de rasgos que me individualizan y que son inexplicables
por la razón, no quiero, ni creo conveniente, aceptar que un argumento de
lógica me otorgue la existencia. Es evidente, desde nuestro propio sentir, que
yo soy mucho más que eso; yo soy devenir, presente, pasado, futuro y libre
albedrio.
Quiero distinguir
en mí y en todos los que comparten mi humanidad, dos grandes factores que nos
componen, que me componen; y los presento como Aristóteles nos presento su
dualismo antropológico. Los presento, como dos factores que se necesitan el uno
del otro para que se pueda manifestar el hombre y la mujer en esta realidad
limitada al espacio y el tiempo. Uno de los factores nos permite desenvolvernos
en un medio físico pero nos limita al tiempo; otro de los factores nos otorga
la diferencia y distinción como seres abstractos, pero también nos limita a un
radical individualismo.
Al mismo modo que
un tigre de circo permanece en su jaula encerrado, mi ser también lo defino
como esto, como un tigre enjaulado. En mi caso, el tigre permanece hambriento,
receloso y alterado tras mis propios barrotes metálicos y evidentemente, el
tigre quiere salir para hacer reinar sus instintos; esos impulsos que parecen
insaciables. Así me defino yo. En la jaula se ven las
limitaciones del tigre, lo mantiene preso, encerrado, retenido… La jaula
metálica es mi carne, mi cuerpo, mi limitación (hablo como si yo ya pudiera ser
algo sin jaula) y ello también conlleva a que sea mi dependencia física puesto
que yo necesito mi cuerpo del mismo modo que el tigre necesita de la jaula para
que así no pueda devorar a los espectadores del circo.
Mi cuerpo, mi
jaula; me permite, me otorga la capacidad de manifestarme en el espacio y el
tiempo, la capacidad de que los espectadores puedan verme sin temer a ser
devorados por mí (aún así no dejan de temerme y aunque vaya en contra de mi
real voluntad, tengo la oportunidad de intimidar las mentes ajenas al
permanecer encerrado). Es lo que me permite ser percibido por los sentidos
ajenos y disponer al mismo tiempo, de sentidos propios. Aquello que compone mi
cuerpo como algo involuntario y necesario es el pensamiento (causado por un
órgano físico; el cerebro) y el latir (causado por un músculo; el corazón).
Afirmo pues que mi pensar es involuntario y por lo tanto yo no puedo definirme
totalmente por algo que viene prediseñado es mi carcasa más superficial; al
igual que los instintos en los animales. (Sería como definir un libro por su
portada). No soy solo un ser pensante, no puedo partir del pensamiento del
mismo modo que no puedo definirme solo como un ser bombeante porque mi corazón
bombee sangre y lo necesite para vivir. Mi ser es mucho más complejo, es una
diversidad muchas más inmensa y profunda.
¿Qué necesito para crear un bosque? Árboles, animales, tierra, rocas,
flores… Si a un bosque le talan todos los árboles dejaría de ser un bosque pero
todo lo que pertenecía a él sigue ahí, y es la vida que habitaba entre los
árboles… ¿Es realmente un bosque solo árboles?
Mi cuerpo como tal,
no puede darme una definición completa de mi ser, aun así lo necesito para
tener un lugar en el espacio y el tiempo donde he de desenvolverme dentro de
las leyes de la física y la naturaleza. Es el vehículo para redefinirme en la
realidad en la que todo está diferenciado y delimitado para formar parte de la
misma. Clasifiqué mi pensamiento como como involuntario, ya que es una
necesidad física que si no se lleva a cabo en mi cuerpo, el mismo no puede ser
consciente ni ser participe en la realidad en la que he de desenvolverme.
¿Puede nuestro cuerpo en algún momento dejar de pensar al mismo modo que un
ordenador puede dejar de procesar información cuando se apaga? Mi pensamiento
es la manifestación física más significativa (en este criterio se clasifica el
pensamiento como físico debido a que lo causa un órgano del cuerpo en el que ha
de haber un rendimiento químico), es lo que me permite escribir estas líneas; a
su vez también es aquello que puede causar más mal a mí mismo, convenciéndome
de lo que puede ser perjudicial como si no lo fuera.
Esta es mi jaula,
todo de lo que dependo físicamente y lo que provoca mi física. Es mi condición
para tener una dimensionalidad con los requisitos del espacio y el tiempo, del
desgaste y el devenir, del constante cambio y caos. La razón entonces, es un
mero síntoma que distorsiona mi pensamiento. Mi pensamiento es capaz de
interpretar más realidades que no requieren espacio ni tiempo, sin dar uso de
la razón; como es el ejemplo del cuadro pintoresco donde existe un libre
albedrío de colores y nuestros ojos distinguen un paisaje asociando colores por
su tonalidad (hasta el más realista puede distinguir el paisaje con sus propios
ojos) y no son los ojos los que nos dan la representación de la obra, es
nuestra interpretación completamente única en cada uno de nosotros perteneciente
a un inexplicable carácter de lo humano. (El que realmente ve el paisaje con
sus ojos, es el tigre). La razón es un fatídico síntoma que me hace moverme
dentro de las limitaciones de la lógica de la cual no podemos o no sabemos ir
más allá. Por ello rechazo la base racionalista que me da derecho a la
existencia,rechazo que todo lo
que soy, he sido y se está formando en mí; sea menos que simples pensamientos
como demostrables y única prueba.
Prefiero definirme
desde lo inconsciente, aún más profundo todavía. No solo como jaula, sino como
tigre… esa parte orgullosa e irracional, representación de la subjetividad,
única para mí y en mí y que se ha de controlar. Tales fenómenos; el amor y el
aprecio, el odio y el rencor… las sensaciones, la pasión en sí y el
sentimiento. ¿Qué clase de órganos en mi cuerpo pueden provocar esto?

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