viernes, 8 de mayo de 2015

Más que simples pensamientos…

Por Pablo Sancho Sinisterra. 2º Batx. CF

SELECCIONADA CONCURSO INTERCENTROS

 Un tigre de circo permanece en su jaula encerrado,
mi ser también lo defino como esto, como un tigre enjaulado
Comprendí esas palabras. Palabras que encajaban unas con otras como la tuerca y el tornillo. Aquellas palabras definían una existencia para mí, exclusivamente para mí a partir de mi propio pensamiento. ¿Puedo definirme con seguridad como algo únicamente pensante?  
Aquello eran juegos de lógica y no dejaban de ser juegos… ¿Cuántas veces ha dejado de tener, la razón, la eficacia que ella misma requiere a la hora de interpretar la parte más simbólica, enigmática y humana de nosotros mismos? Simplemente, esta razón carece de respuestas frente a estas cosas… ¿Puede la razón explicar qué clase de necesidades tienen dos amantes de permanecer juntos? ¿Puede la razón explicar con conceptos y relaciones, el porqué un poeta se dedica a escribir poesía? ¡Que intente la razón sincronizar el pasado de una persona con sus lágrimas de hoy, de la manera más precisa de la que debería ser capaz! Si no necesitáramos querer y ser queridos, si los poetas no necesitaran escribir y si nuestra tristeza no causara lágrimas… ¿Qué sería de nosotros?  

Se han necesitado siglos para hacer que la raza humana cambie ligeramente de mentalidad y la prueba de ello está en la evolución de nuestra cultura a lo largo de la historia; y en su momento le brindaron todo el mérito al racionalismo debido a su revolucionaria visión del mundo, con nuevas necesidades de lo que se denominaba el hombre racional y ello ligado a la voluntad de querer conocer las cosas tal cual son. El filósofo más representativo y además, el precursor de la corriente misma; Descartes, nos presenta un nuevo método camuflado en un libro de lenguaje medido a prueba de toda clase de censura medieval, pero que tras su interpretación se distingue cuál es su propósito y como lo lleva a cabo. Según su método, el primer precepto es que mi existencia solo es demostrable por mi pensamiento, ya que mi capacidad de duda me permite salvarme de toda clase de manipulación; aun así el pensamiento es solo una consecuencia de un órgano físico, nada que me pueda identificar por sí mismo; por lo tanto afirmar que yo existo tan solo porque pienso es como decir que las gallinas vuelan solo porque tienen alas.  
De ningún modo acepto que mi ser sea tan solo algo que procesa información y que podría estar perfectamente programado, incluso mi capacidad de duda. (¿Acaso los animales no dudan y temen? Un biólogo afirma que eso lo llevan en los genes, y ¿quién se atreve a decirme que existe algo mejor programado que el código genético?). Debido a la gran cantidad de rasgos que me individualizan y que son inexplicables por la razón, no quiero, ni creo conveniente, aceptar que un argumento de lógica me otorgue la existencia. Es evidente, desde nuestro propio sentir, que yo soy mucho más que eso; yo soy devenir, presente, pasado, futuro y libre albedrio.   
Quiero distinguir en mí y en todos los que comparten mi humanidad, dos grandes factores que nos componen, que me componen; y los presento como Aristóteles nos presento su dualismo antropológico. Los presento, como dos factores que se necesitan el uno del otro para que se pueda manifestar el hombre y la mujer en esta realidad limitada al espacio y el tiempo. Uno de los factores nos permite desenvolvernos en un medio físico pero nos limita al tiempo; otro de los factores nos otorga la diferencia y distinción como seres abstractos, pero también nos limita a un radical individualismo.  
Al mismo modo que un tigre de circo permanece en su jaula encerrado, mi ser también lo defino como esto, como un tigre enjaulado. En mi caso, el tigre permanece hambriento, receloso y alterado tras mis propios barrotes metálicos y evidentemente, el tigre quiere salir para hacer reinar sus instintos; esos impulsos que parecen insaciables. Así me defino yo. En la jaula se ven las limitaciones del tigre, lo mantiene preso, encerrado, retenido… La jaula metálica es mi carne, mi cuerpo, mi limitación (hablo como si yo ya pudiera ser algo sin jaula) y ello también conlleva a que sea mi dependencia física puesto que yo necesito mi cuerpo del mismo modo que el tigre necesita de la jaula para que así no pueda devorar a los espectadores del circo.  
Mi cuerpo, mi jaula; me permite, me otorga la capacidad de manifestarme en el espacio y el tiempo, la capacidad de que los espectadores puedan verme sin temer a ser devorados por mí (aún así no dejan de temerme y aunque vaya en contra de mi real voluntad, tengo la oportunidad de intimidar las mentes ajenas al permanecer encerrado). Es lo que me permite ser percibido por los sentidos ajenos y disponer al mismo tiempo, de sentidos propios. Aquello que compone mi cuerpo como algo involuntario y necesario es el pensamiento (causado por un órgano físico; el cerebro) y el latir (causado por un músculo; el corazón). Afirmo pues que mi pensar es involuntario y por lo tanto yo no puedo definirme totalmente por algo que viene prediseñado es mi carcasa más superficial; al igual que los instintos en los animales. (Sería como definir un libro por su portada). No soy solo un ser pensante, no puedo partir del pensamiento del mismo modo que no puedo definirme solo como un ser bombeante porque mi corazón bombee sangre y lo necesite para vivir. Mi ser es mucho más complejo, es una diversidad muchas más inmensa y profunda.  ¿Qué necesito para crear un bosque? Árboles, animales, tierra, rocas, flores… Si a un bosque le talan todos los árboles dejaría de ser un bosque pero todo lo que pertenecía a él sigue ahí, y es la vida que habitaba entre los árboles… ¿Es realmente un bosque solo árboles?  
Mi cuerpo como tal, no puede darme una definición completa de mi ser, aun así lo necesito para tener un lugar en el espacio y el tiempo donde he de desenvolverme dentro de las leyes de la física y la naturaleza. Es el vehículo para redefinirme en la realidad en la que todo está diferenciado y delimitado para formar parte de la misma. Clasifiqué mi pensamiento como como involuntario, ya que es una necesidad física que si no se lleva a cabo en mi cuerpo, el mismo no puede ser consciente ni ser participe en la realidad en la que he de desenvolverme. ¿Puede nuestro cuerpo en algún momento dejar de pensar al mismo modo que un ordenador puede dejar de procesar información cuando se apaga? Mi pensamiento es la manifestación física más significativa (en este criterio se clasifica el pensamiento como físico debido a que lo causa un órgano del cuerpo en el que ha de haber un rendimiento químico), es lo que me permite escribir estas líneas; a su vez también es aquello que puede causar más mal a mí mismo, convenciéndome de lo que puede ser perjudicial como si no lo fuera.  
Esta es mi jaula, todo de lo que dependo físicamente y lo que provoca mi física. Es mi condición para tener una dimensionalidad con los requisitos del espacio y el tiempo, del desgaste y el devenir, del constante cambio y caos. La razón entonces, es un mero síntoma que distorsiona mi pensamiento. Mi pensamiento es capaz de interpretar más realidades que no requieren espacio ni tiempo, sin dar uso de la razón; como es el ejemplo del cuadro pintoresco donde existe un libre albedrío de colores y nuestros ojos distinguen un paisaje asociando colores por su tonalidad (hasta el más realista puede distinguir el paisaje con sus propios ojos) y no son los ojos los que nos dan la representación de la obra, es nuestra interpretación completamente única en cada uno de nosotros perteneciente a un inexplicable carácter de lo humano. (El que realmente ve el paisaje con sus ojos, es el tigre). La razón es un fatídico síntoma que me hace moverme dentro de las limitaciones de la lógica de la cual no podemos o no sabemos ir más allá. Por ello rechazo la base racionalista que me da derecho a la existencia,rechazo que todo lo que soy, he sido y se está formando en mí; sea menos que simples pensamientos como demostrables y única prueba.  

Prefiero definirme desde lo inconsciente, aún más profundo todavía. No solo como jaula, sino como tigre… esa parte orgullosa e irracional, representación de la subjetividad, única para mí y en mí y que se ha de controlar. Tales fenómenos; el amor y el aprecio, el odio y el rencor… las sensaciones, la pasión en sí y el sentimiento. ¿Qué clase de órganos en mi cuerpo pueden provocar esto?

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