![]() |
| Parece haber una gran obstáculo llamado ‘padres’ que siempre están ahí para decirte lo que tienes que hacer y los que no debes de hacer. |
Como ya sabemos, una de las grandes aspiraciones del ser humano es ser
libre, no estar encadenado a nada o a nadie que decida por ti mismo. ¿Todos
poseemos libertad? ¿Depende de nosotros nuestra propia libertad? ¿Estamos
destinados a tener libertad o a carecer de ella? Estas preguntas hay hacérselas
teniendo en cuenta que vivimos en una sociedad y eso influye en nuestra manera
de actuar y de pensar. La sociedad nos condiciona, aunque a veces se crea que
vivir en una sociedad trata solo de tener relaciones con gente de nuestro
alrededor. Por otra parte también hay que tener en cuenta hacia dónde queremos
enfocar nuestra vida, podrá ser por ello más fácil de llevar o más dura. Y
también teniendo en cuenta los gustos y preferencias de la gente.
Primeramente analizaremos la idea de que la libertad es algo que se tiene
nada más nacer. Pero nadie posee libertad cuando nace, sino que, al contrario,
la libertad se gana a lo largo de la vida, de tus propias experiencias e
ideología. Cuando eres un bebé no tienes uso de la razón, por lo tanto solo
llorábamos y nos alimentábamos. La responsabilidad de decidir está en manos de
tus padres, los cuales deciden por ti lo que hacer en cada momento contigo, no
porque seamos una carga, sino por una responsabilidad que ellos han decidido
tener anteriormente.
Cuando vas creciendo vas aprendiendo bastantes cosas, sigues los pasos de
tu madre y de tu padre porque por ejemplo, te enseñan a caminar, a hablar, a
leer, etc… Entonces surge la cuestión,¿somos libres en estas circunstancias? No
somos libres porque no estamos decidiendo por nosotros mismos si queremos
aprender a caminar, a leer, etc…es decir, no estamos haciendo lo que queremos
en cada momento. Pero todos debemos pasar por esta etapa de aprendizaje, porque
si no ¿cómo íbamos a vivir en un futuro sin saber escribir o sin saber
comunicarnos? Está claro que todos tenemos en nuestra niñez una época
fundamental llamada aprendizaje.
Luego cuando vamos cumpliendo años y vamos sufriendo experiencias (algunas
del tipo: no volver a tocar la plancha de ropa cuando está caliente porque sino
te quemas y eso sabemos que duele) y vamos desarrollando un nivel de
inteligencia básico unido a la enseñanza de la escuela.
Entonces un momento en nuestras vidas (más que momento, una etapa) llamada adolescencia, un momento en el que a
todos nos apetece hacer lo que nos da la gana y olvidar nuestras
responsabilidades como ser humano. Pero parece haber una gran obstáculo llamado
‘padres’ que siempre están ahí para decirte lo que tienes que hacer y los que
no debes de hacer. A partir de esa época nuestra libertad empieza a dividirse
en esos dos tipos que han sido definidos en filosofía: la libertad externa y la
libertad interna.
A partir de la época de la adolescencia van a surgir todo tipo de ocasiones
en la vida, algunas donde vas a poder hacer lo que quieras y cuándo quieras, y otras donde vas a estar sometido a hacer lo
que te digan. Siempre tendremos libertad
externa cuando nada ni nadie nos impida (con prohibiciones y obstáculos) tomar
nuestras propias decisiones, pero teniendo en cuenta que todo acto conlleva una
responsabilidad y a la vez una consecuencia. Eso quiere decir que debes ser consciente
de cada decisión que tomas y en lo que puede repercutir, sabiendo que el
ambiente en el que vivas o en el que te encuentras puede influir sobre tus
decisiones.
La libertad interna es un algo diferente, porque las decisiones son tuyas y
de nadie más, es decir, cada persona tiene diferente opinión y cada una de
ellas es respetable. Al menos en principio, porque existe una corriente llamada
determinismo la cual tiene como idea
fundamental el que las personas no tenemos libertad interna, sino que todas las
decisiones y todos los pensamientos que tengamos van a estar determinados por
la sociedad, por la educación o por tu propio código genético… entonces cada decisión que tomes no será tuya
propia.
Como conclusión quisiera afirmar una libertad que encuentro fundamental: nadie
puede oprimirnos a no tener libertad de expresión. Esta libertad que está
regulada (por tanto es una libertad externa) proviene de la libertad interna,
sirve para favorecer la libertad interna. Resulta muy difícil desarrollar una
vida interior libre si existen prohibiciones a la libertad de expresiones.
¿Quién podrá pensar por si mismo mucho tiempo, si siempre se siente amenazado
por limitaciones a la libertad de expresión, por tener que callar sus opiniones
y sus propias experiencias, que son el fundamento para las propias creencias?

No hay comentarios:
Publicar un comentario