jueves, 19 de febrero de 2015

Derecho a vivir, pero también a morir dignamente

Por Javier Esparcia. 1 BACH CF
En mi opinión la muerte digna se encuentra
en  nuestro derecho de elección
 
  
Pensando en el tema de la muerte sobre el que quería desarrollar mi disertación, leí por casualidad en Internet una noticia sobre la ley de muerte digna que ha aprobado el parlamento de Canarias. El propósito de la ley sería garantizar un final de la vida sin sufrimiento en el caso que se tenga una enfermedad terminal.
Enseguida me di cuenta que los chicos de mi edad no pensamos en la muerte y mucho menos en adelantar nuestra muerte si sabemos que no tenemos cura y vamos a morir pronto. Y tampoco se nos ocurre pensar en el dolor físico que nos puede llegar a producir, por lo que creo que no llegamos a entender realmente lo que significa la idea de morir dignamente.
Por lo general la muerte la vemos y la asociamos con la gente mayor, como por ejemplo con nuestros abuelos y, en esos casos, oímos tantas veces decir que es ley de vida, que la aceptamos sin más. Y puede que pensemos que eso es solo dolor emocional y no tanto físico.
Pero parece que es muy diferente cuando entramos en el tema de la enfermedad. Sí que nos da miedo la enfermedad que nos pueda afectar o limitar nuestra vida normal, pero siempre pensando que es algo lejano, que por edad no nos corresponde y que por tanto no tiene que pasar.
Pero a veces oigo a mis padres hablar de gente de su edad que le han detectado alguna enfermedad, como un cáncer muy agresivo y que tiene pocas posibilidades de curarse. En esos casos la enfermedad puede ser al final muy dolorosa. Creo que es aquí donde adquieren sentido los términos de tener derecho a poder morir dignamente.

Empecemos por la norma legal, que organiza la vida social y política en nuestro, la Constitución. En ella se habla del derecho que tenemos todos los españoles a la vida y a la integridad física y moral.  Pero si estamos sufriendo y sin posibilidades de mejora, a la espera de un final, creo que eso no se puede considerar vida. Por otro lado, nuestra Constitución también garantiza la libertad religiosa y de culto, pero creo que en el tema de la muerte la religión ha tenido mucho que ver.  Veámoslo. En la religión católica parece que Dios es el que da la vida y también el que la quita, y los sacerdotes dicen que no tenemos derecho a interferir en el momento del final de la vida. Por eso no se acepta que otras personas faciliten morir tranquilamente cuando ya no hay posibilidades de vivir dignamente.  Incluso parece que se prefiere una vida como un vegetal o con sufrimiento a que esa persona pueda recibir ayuda y poder morir dignamente.
Creo que las religiones, que antes que nada se basan en la fe, sin embargo dejan de lado y olvidan el sentido verdadero de la dignidad, que tenemos que tenerla también para poder morir con ella, siempre que sea posible. Como aparece en el diccionario la dignidad es el valor inherente al ser humano, dotado de libertad y por tanto de que pueden modelar y mejorar sus vidas tomando decisiones.

Y en este caso, si me pongo en la situación de un enfermo terminal, creo que igual que tenemos libertad para decidir lo mejor en nuestra vida, también tenemos que tener libertad para decidir si queremos una muerte digna, sin sufrimientos ni para nosotros ni para nuestras familias. En mi opinión la muerte digna se encuentra en  nuestro derecho de elección..

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