Por Jorge Tárraga. 1er. Batx. G
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| ¿De veras el ser humano tiene una única mitad, una única persona que pueda llenar ese agujero, que pueda completarnos? |
Cuando
hablamos de amor la primera imagen que se nos viene a la cabeza es la de dos
figuras abrazadas a contraluz en un atardecer. Pero… ¿Que definimos como amor
verdadero? Si buscamos en el diccionario amor, este nos da una serie de definiciones
de las que selecciono las siguientes:
Amor (Del lat. amor, -ōris). 1. m. Sentimiento intenso del ser
humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro
y unión con otro ser. 2. m. Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y
que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da
energía para convivir, comunicarnos y crear. 3. m. Sentimiento de afecto,
inclinación y entrega a alguien o algo. 4. m. Tendencia a la unión sexual. 8. m. p. us. Apetito sexual de los animales.
A
partir de esas definiciones podríamos decir que el amor es un sentimiento
propio de los animales, el cual busca la unión con otro animal, tanto la física
y sexual, como la mental y emocional. Por lo cual, el animal, estaría en su
estado natural incompleto, ya que necesitaría de otro para sentirse completo.
Esta
misma idea puede encontrarse en relato mitológico muy famoso, que figura en El
Banquete, de Platón, y donde diversos personajes de la época realizan una discurso
sobre qué entender por Amor. Según el famoso relato de Aristófanes,
antiguamente en los orígenes del ser humano, éste no era como lo vemos ahora,
sino que era una especie de esfera, y en cada cara de la esfera había un rostro
y un órgano sexual. Habían esferas con dos órganos sexuales masculino, con dos
órganos sexuales femeninos y en una cara con un órgano sexual masculino y en la
otra cara un órgano sexual femenino, y entonces el ser humano estaba completo.
Pero un día, los dioses decidieron dividir a los seres humano, dejándolos
incompletos, y de ahí nació la necesidad impulsiva del ser humano de buscar a
su otra mitad, de completarse, de volver a sentirse completo como lo era en sus
inicios.
Y
es que, hoy en día y a lo largo de la historia el objetivo del ser humano ha
sido buscar el ser amado, el amor verdadero, completarse. Pero, ¿de veras el
ser humano tiene una única mitad, una única persona que pueda llenar ese
agujero, que pueda completarnos? ¿Estamos predestinados a enamorarnos de una
persona que encajaría a la perfección con nosotros? ¿De verdad deseamos la
pareja que encaje perfectamente con nosotros, la pareja perfecta?
Imaginemos
a nuestra pareja perfecta. Para algunos, ésta tendría que ser completamente
distinta a ellos, para así poder intercambiar opiniones y entender los demás
puntos de vista, en cambio para otros tendría que ser exactamente iguales que
ellos, para así poder hablar todo el día de temas de interés mutuo y estar
siempre de acuerdo, sin peleas.
Pero
seguramente un sector reducidísimo de gente no querría imaginarse a una pareja
perfecta, porque, ¿Una vez has alcanzado la perfección, qué te queda? Ya lo has
conseguido todo, serias un ser completo, ya estarías formado de nuevo. Muy
bien, pero ¿y ahora qué? ¿Qué hacemos, nos pasamos lo que queda de vida
haciendo muestras de aprecio a la misma persona, nos fusionamos en uno y
vivimos completos?
Sinceramente,
no creo en la monogamia, es absurdo. Pasar lo que queda de tu vida con un ser
humano, solo con uno, ni de broma. Experiencias. Estoy seguro que en todos los
matrimonios, noviazgos y cualquier tipo de relación, hay un momento en el que
un componente de la pareja se plantea crear un vínculo amoroso con otra
persona, o sueña con otra o se excita con otra… simplemente un pensamiento, una
duda. Es inevitable. Porque el ser humano siente amor, y el amor es una
necesidad de saciar tu vacio, de completarte.
Pero
¿cómo sabes que esa persona es la que realmente te completa? El ser humano
siempre tendrá una vocecita dentro de su cabeza que le dirá: “Esta no es tu
media naranja, te estás conformando, tu media naranja está ahí fuera
esperándote.”
Y
es que visto de esa manera, el amor no sería nada más que conformismo: te
conformas con aquello que más te llena, que te hace sentir más completo, y
cuando encuentras algo o alguien que te hace sentir más completo, te conformas
con eso, y entras en un bucle sin salida.
En
definitiva, el amor no existe. Es así porque el fin del amor es que la persona
se sienta completa y realizada, pero, el ser humano nunca, jamás, se sentirá
completo y realizado. El ser humano siempre quiere más, nunca se siente
completo, y cuando alguna vez piensa que por fin lo está, descubre que se ha
estado conformando, y se da cuenta de que hay alguien que le puede hacer sentir
más completo. Porque no existe un punto en el que un sentimiento, una sensación
llegue a un estado de tope, siempre se puede sentir más rabia, siempre se puede
sentir más alegría, y por supuesto, siempre se puede sentir más unión hacia
otra persona.

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